¡Qué experiencia más bonita he vivido esta semana! ¡Estoy súper emocionada!

Cuando a principio de curso, la maestra de Andrés nos dijo que este año el libro viajero trataba de la familia, y que el día que nos tocara, alguien de la familia tenía que ir a la clase a explicar algo que nos gustara hacer, no tenía ni idea qué iba a hacer cuando llegara el día.

Y el día llegó…el martes 1 de diciembre era nuestro día. Normalmente, los padres hablan de sus profesiones, pero ni mi marido ni yo tenemos unas profesiones emocionantes, ni bonitas, ni inspiradoras, ni chulas, ni nada… Podría hablar de animales, pero pensé que los niños se aburrirían si dábamos una charla de animalitos… Y entonces se me encendió la bombillita de las ideas…¿por qué no llevaba galletas ya preparadas y que los niños las decorasen con fondant?…Normalmente, a todos los niños les encanta meterse en la cocina a ayudar, al menos a los míos sí. Cuando le comenté la idea a mi madre, le encantó…y ella que es modista me dijo…¿qué te parece si le hago un delantal a cada niño y otro a la seño?…Pues qué me va a parecer…estupendo!!!…Y así mi madre preparó 25 minidelantales súper bonitos, y otro más para la seño y nos pusimos manos a la obra.

Dos días antes horneé las galletas, y el día antes preparé todo lo necesario para la clase de repostería:

* como la clase está dividida en 4 grupos, el rojo, el verde, el azul y el amarillo, compré un set de cortadores donde venían un corazón (para el grupo rojo), un árbol (para el grupo verde), un osito (para el grupo azul) y una flor (para el grupo amarillo).
* unas bolitas de fondant de cada color para dársela a los niños.
* 4 rodillos, uno para cada grupo.
* azúcar glass para que el fondant no se pegara en la mesa.
* 4 vasitos para llenarlos de agua para pegar el fondant sobre la galleta.
* bolsitas de celofán para guardar las galletas una vez secas.

Ni la maestra ni los niños sabían lo que íbamos a hacer, y cuando les pusimos los delantales a los niños, se pusieron muy contentos ya que, tal y como ya me imaginaba, a todos les gustaba cocinar. Cada niño se sentó en su mesa, y empezamos a repartir las galletas, dejando bien claro que no se las podían comer…pero hubo alguno que otro que le hincó el diente. Menos mal que hice algunas más porque sabía que podía pasar 😉

Les fuimos dando la bolita de fondant y les dijimos que las fueran amasando con sus manos como si fuera plastilina, y una vez el fondant estaba blando, empezamos a usar el rodillo. Todos estaban impacientes por usarlo, pero tenían que respetar su turno. Con la ayuda de la seño y de mi madre, los niños iban recortando el fondant con el molde y pegándolo sobre la galleta. El fondant que sobraba, lo fuimos intercambiando para adornar aún más las galletas…así el árbol verde tenía bolitas rojas, la flor azul tenía el centro de otro color, y al osito azul le pusimos ojitos.

Una vez terminadas las galletas, las dejamos sobre una mesa para que se secasen. Le dije a la seño que antes de salir las metieran en su bolsita para llevarlas a casa.

Cuando fui a recoger a Andrés, todos los niños llevaban el delantal puesto y su galleta en la mano, todos súper contentos enseñando a sus papás lo que habían hecho ese día en clase. En el grupo de whatsapp me dijeron que más de uno se había comido la galleta antes de llegar a casa, otros no querían comérsela porque les daba pena, y hubo alguna mami que no sabía que la galleta se podía comer porque su hijo le había dicho que la había decorado con plastilina 🙂

Este fue el resultado de una mañana fantástica con los niños, que pese a tener 4 años, apuntan manera de artistas.

Me ha encantado trabajar con los niños, a todos les encantó la experiencia, y aunque disfrutaron mucho, la que más disfrutó fui yo 😉

Anuncios